Lo que aprendí creando un Club de Lectura Virtual con más de siete mil lectores

Cerramos el reto 10 libros en 2020 con una lista de lecciones aprendidas. Aquí, Koleia Bungard, fundadora de Diario de Paz Colombia y moderadora del Club de Lectura Virtual, cuenta en detalle lo que significa crear y sostener una comunidad lectora con más de 7.500 personas conectadas en todo el mundo. Una iniciativa posible gracias a Diario de Paz Fundación.

Por Koleia Bungard [Tucson, Estados Unidos]

No sé si les ha pasado antes que tienen una idea que les da y les da vueltas, un leitmotiv que de tanto sonar en la mente desemboca en un primer paso, en un impulso que da lugar a la acción y que, de pronto, se vuelve remolino y le envuelve a uno la vida por completo.

A mí me persiguió una idea durante todo 2019: quería crear un club de lectura virtual para leer en comunidad literatura colombiana. Quería hacerlo porque, además de ser una lectora compulsiva (leo cuanto puedo pues recuperé la visión gracias a dos trasplantes de córnea), después de varios años estudiando en la soledad de mi escritorio la historia del país y tratando de comprender el origen y la persistencia de tantos conflictos, noté que en la literatura nacional abundan pistas y caminos, y que bien valdría la pena conversar de todo eso con alguien. ¿Pero con quién? ¿Cómo crear un club desde el desierto en donde vivo? ¿Cómo poner a rodar la idea estando a tantos kilómetros de distancia de mi país?

Ahora que ha terminado oficialmente el primer año de un reto lector que permitió materializar la idea, pensé que podría ser útil compartir algunos de los aprendizajes que me ha dejado el camino recorrido. Quizá estos apuntes impulsen a personas que están rumiando ideas similares, mientras me sirven como un detrás de cámaras para mostrar un poco más en profundidad un proyecto literario que, desde la virtualidad, ha unido a miles de colombianos alrededor de las buenas historias.

Si no lo has hecho, aquí puedes inscribirte.

1. Una idea no avanza por sí sola: necesitamos amigos

Compartí por primera vez mi idea a finales de noviembre de 2019. Ahora que los periodistas pensamos más en hashtags que en temas, ya me venía persiguiendo un reto lector con una denominación concreta: #10LibrosEn2020.

Le dije a Andrés Caicedo Hernández, colaborador de Diariodepaz.com, que el plan consistía en seleccionar diez obras destacadas de la literatura colombiana que trataran temas relevantes sobre la historia del país o temas de interés nacional. Compartiríamos la lista con los lectores del medio, invitando a leer un libro al mes, comenzando en febrero y terminando en noviembre. ¡Y Andrés se montó al tren sin dudarlo! Así que con la idea alimentada por la amistad, ya no me sentí sola y le pusimos gasolina a lo que comenzamos a llamar “proyecto”. Invitamos a otros amigos lectores a ayudarnos a crear la lista y entre un promedio de cien obras postuladas, nos decidimos por diez.

2. A un club de lectura lo sostiene algo básico: la metodología

¿Cómo funcionaría este club? ¿Quién podría participar? ¿Cómo se harían las lecturas? ¿Cuándo y cómo serían los encuentros virtuales? ¿Sería posible traspasar los límites impersonales de la virtualidad y propiciar encuentros presenciales?

Un cañón de preguntas comenzó a dispararnos en la frente. Después de participar en varios clubes de lectura (presenciales) y en talleres literarios, pensé que era necesario definir al menos tres asuntos: 1) proceso de inscripción al club; 2) encuentros virtuales para conversar sobre los libros leídos, y 3) plataformas de comunicación con la comunidad lectora. A esto, y como valor agregado en consonancia con la misión de Diario de Paz Fundación, se le sumaría una invitación siempre abierta para que los lectores escribieran y enviaran reseñas y textos sobre estos libros para ser publicados en este medio (aquí puede verse el resultado).

Partiendo de ahí, creamos tres formularios de inscripción: uno para lectores generales, otro para personas que quisieran apoyar al equipo coordinador en tareas específicas, y uno más para personas o instituciones que desearan vincular su marca al proyecto. Pensamos también que sería oportuno propiciar tres encuentros virtuales en nuestro canal de Youtube (¡aquí quedaron todos!): uno al comienzo del mes para leer las primeras páginas del libro en cuestión; otro a mediados de mes para conversar sobre las obras con personas que voluntariamente quisieran salir al aire, y uno al final del mes con otro grupo de lectores para cerrar la lectura y conversar más profundamente sobre la obra.

Finalmente, en las semanas anteriores al lanzamiento del club, creamos un grupo en Facebook (que ahora tiene más de 4.200 personas), un micrositio en nuestra página web dedicado a los contenidos de este proyecto, y grupos en WhatsApp y Telegram. ¡La emoción crecía con los días! El plan y la metodología eran ya nuestra hoja de ruta.

3. Más que números y datos, los lectores son seres humanos

Hicimos pública la idea el 15 de enero de 2020 y, unas semanas después, la respuesta de los lectores ya nos había desbordado. La emoción se transformó muy pronto en ataque de nervios: ¿podríamos responder a las expectativas de tantas personas?, ¿cómo consolidar una comunidad lectora incluyente y generar diálogos que superaran la polarización que caracteriza a la sociedad colombiana?, ¿debimos haber limitado el número de participantes?, ¿cómo hacer felices a siete mil personas?

Me daba dolor de estómago mirar los formularios de inscripción: hora tras hora, día tras días, cientos de lectores manifestaban su entusiasmo por unirse a un club de lectura enfocado en literatura colombiana. Al mismo tiempo comenzamos a recibir solicitudes de entrevistas de diversos medios de comunicación regionales y nacionales, ¡decían que éramos innovadores!, preguntaban que cómo habíamos elegido las obras, indagaban por nuestro plan, por nuestro impulso, por las razones detrás de una idea que tenía a cientos de personas con unas tremendas ganas de leer. (Al final de este post comparto enlaces de algunas entrevistas en medios. ¡Gracias, amigos periodistas!)

En principio, para hacerle frente al vértigo producido por la respuesta de los lectores, asumí, en mi rol de moderadora, una posición amigable y de interés genuino por las personas detrás de los números en los formularios. En las redes sociales y a través de correos electrónicos en masa, intenté acercarme todo lo que fuera posible a la que empecé a considerar mi nueva familia: teníamos un año de lecturas conjuntas por delante. Ahora la idea se había convertido en la sala de una casa a la que llegaban miles de visitantes, todos siempre bienvenidos.

(Desliza las siguientes imágenes a la derecha para ver algunas memorias gráficas del Club)

4. Cada paso representa mucho esfuerzo, ¡y cuesta dinero!

Unos días antes de salir al aire en el primer encuentro virtual (la lectura de las primeras páginas de la novela La vorágine, de José Eustasio Rivera) ¡no teníamos ni idea de cómo hacer una transmisión en vivo! ¡Ni siquiera sabíamos que había que conseguir un proveedor de transmisión y que eso valía un billete! Tampoco sabíamos cómo decirles a los lectores que sus inscripciones habían sido aprobadas, ni nos daba el tiempo para agradecer a más de mil personas que ofrecieron su apoyo, o a las ochenta marcas que quisieron vincularse al proyecto.

Repito: estábamos entre emocionados y paniqueados, y la fecha de comienzo del club nos sonaba como un tic tac de reloj marcando sin pausa a todo volumen en nuestros oídos. Vale mencionar que esta iniciativa digital nació “antes del Covid-19”, más bien, antes del confinamiento obligatorio para evitar su propagación. Por eso, debemos hablar de un club antes y uno después de la pandemia, puesto que los encuentros presenciales, por ejemplo, debieron postergarse durante todo el año, y de pronto, a partir de los meses de marzo y abril, muchísima más gente se volcó a las ofertas culturales exclusivas de la virtualidad.

En medio de todo esto, y para volver al punto en cuestión, debimos invertir no solamente mucho tiempo (el trabajo diario de tres personas que tomamos el mando de la coordinación del club) sino recursos económicos para pagar la plataforma virtual en la que se hospedan todos los contenidos del club, la plataforma de envío de correos electrónicos en masa y de transmisión de eventos por Facebook y YouTube.

Los costos operativos superaron los dos mil dólares, y si al trabajo voluntario le ponemos una cifra, debo decir que la idea pasó de ser poesía a ser una enorme inversión: más de cincuenta millones de pesos si consideramos los pagos justos de todo un año de trabajo de editores, ilustradores, técnicos, estadísticos y gestores de redes sociales. Por todo ello, gracias a ti por considerar donar a Diario de Paz Fundación o por hacer parte de la comunidad Patreon. Gracias a todos los que a lo largo del año nos han ido apoyando. ¡Seguimos adelante!

5. Leer, escribir, conversar y hermanarse: las cuatro líneas de nuestro club

He dejado por fuera de esta lista otras quince ideas que quedaron enumeradas en el borrador de este contenido, escrito en mi diario personal (¿ustedes también llevan diario? Espero que sí). Allí mencionaba, entre otras cosas, que sí se puede crear comunidades digitales, que hay muchas personas que, aunque saben unir palabras, frases y párrafos, no saben qué leer ni cómo comenzar a medírsele a una novela: solo necesitan un empujón.

Decía que todos los lectores son diferentes, y que es justamente esa diversidad la que enriquece la conversación y amplía la mirada sobre la historia nacional (tema central y objetivo de este club). Resaltaba también la importancia de descansar, de no sobrecargar de contenidos adicionales a los lectores, de no afanar a nadie, de tener la puerta siempre abierta para que la gente entre y salga del club sin presiones, sin reclamos, sin críticas o ataques velados. Si esto, más allá de un club de lectura, busca ser un espacio concreto para fomentar una cultura de paz, es necesario que el respeto por la individualidad y por las diferencias esté presente a cada paso.

Lo que comenzó como un plan de encuentros virtuales, al final del año quedó compilado en nuestro canal de YouTube (¡pasa y suscríbete!). Fueron más de cuarenta espacios abiertos en los que, con la excusa de hablar de los libros de cada mes, logramos unir a colombianos y colombianas residentes en diversas regiones de Colombia y países del mundo. Hoy resalto particularmente la participación de lectores desde Ciénaga (Magdalena), La Arauquita (Arauca), Orocué (Casanare), La Argentina (Huila) y La Ceja (Antioquia).

También fue emocionante acercarnos a lectores en países como Polonia, México, Chile, Suiza, Brasil, Rusia y Canadá. Debo confesar que a mí misma me sonaba extraño abrir estos encuentros virtuales sobre literatura colombiana desde el patio de mi casa en el desierto de Arizona, a pocos kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México. De paso, gracias a Andrés Caicedo Hernández porque desde Girón, Santander, moderó varios de estos encuentros para profundizar en las obras. Y gracias a todos los lectores que enérgicamente participaron en los chats en vivo. Una delicia sentir el calor humano en la virtualidad. Juntos demostramos que sí se puede hablar de Colombia sin necesidad de herirnos, sin pelearnos, sin atacarnos, desentrañando las causas de nuestras conflicitivades con espíritu conciliador, constructivo y propositivo. De eso se trata todo esto.

Visita y suscríbete al Canal de YouTube de Diario de Paz Colombia. Todas las conversaciones que tuvimos durante 2020 están disponibles, así como todos los artículos, contenidos que son materia prima para continuar diálogos constructivos sobre la historia colombiana.

6. Esta es la casa de todos, ¡vamos a embellecerla!

Conscientes de la importancia de mirar en perspectiva el camino recorrido, para terminar un año cargado de aprendizajes, el equipo coordinador creó un nuevo formulario, esta vez de evaluación. Les preguntamos a los lectores cómo vivieron esta experiencia, qué les gustó, qué no, qué podemos repensar, qué incluir, cómo embellecer juntos la casa y fortalecer los lazos que creamos en 2020 gracias a la literatura. La evaluación está disponible siguiendo este enlace. Y el club de lectura #10LibrosEn2021 ya está rodando: ¡aquí puedes conocer las obras seleccionadas! Anima a otros a conocernos y a participar.

Cierro esta lista de aprendizajes agradeciendo a cada una de las personas que se unió a este primer reto lector. Gracias a las más de cincuenta personas que escribieron artículos sobre los libros y a todos los que participaron en todos los encuentros virtuales en nuestro canal. Gracias especiales a todos nuestros donantes: a quienes se han unido a Patreon y a quienes voluntariamente han depositado dinero en la cuenta de Diario de Paz Fundación. Gracias a todos los estudiantes que se enfocaron en esta idea y sacaron adelante trabajos de clase, ponencias y análisis académicos.

Gracias a todos los que, con su respuesta y participación, no solo me permitieron cumplir un sueño, darle vida a una idea, sino que, impulsados por la lectura de nuestra literatura, lograron explorar en comunidad el por qué de tantos conflictos y visionar, al mismo tiempo, caminos concretos para construir la paz. Gracias y feliz año nuevo de lecturas sorprendentes para todos. Los abrazo desde el desierto de Sonora con toda mi gratitud.


Posdata

Quiero manifestar agradecimientos especiales a mi esposo y a mis hijos que soportaron gran parte del vértigo que me envolvió en 2020 mientras lideraba este proyecto (con los niños en casa, mi escritorio en la sala y todos encerrados en medio de la pandemia cumplir este sueño fue todo un voleo). Inmensas gracias a Jovani Escobar Gil, Andrés Caicedo Hernández, Biviana García Segura, Margarita Villada, Catalina Gómez David, Mary Arroyave y Carolina Escobar por ser motor de esta idea. Y claro, gracias a mi mamá por siempre creer en mis arranques y a mi papá por haberse unido al reto y haberse leído todos los libros. En los momentos de extremo agotamiento y angustia por la sostenibilidad de este club, él, con sus sabias palabras y con todo su amor, me animó a no desfallecer. Pero, ¿desfallecer por qué?, se preguntarán ustedes: bueno: edité alrededor de doscienctos artículos en esta página web, moderé unos treinta eventos en vivo, diseñé gran parte del contenido gráfico de este medio, respondí mensajes por e-mail, Facebook, WhatsApp, Instagram; atendí entrevistas, envié miles y miles de mensajes a través de nuestra plataforma de newsletter y, por si fuera un poco, publiqué mi tercer libro (premiado por el Ministerio de Cultura) que de paso los invito a conocer aquí.

Que la palabra “gracias” englobe todos los sentimientos que me ha dejado este año complejo y hermoso a la vez. Gracias por pasar conmigo de la idea a la acción. Leer nos une.

´Sigue nuestras redes y canales de participación

Entrevistas sobre este Club publicadas en medios de comunicación de Colombia:

El club continúa: conoce aquí el plan lector #10LibrosEn2021

Escrito por

Periodista, escritora y editora colombiana. Fundadora de Diario de Paz Colombia. koleia.writer@gmail.com

2 comentarios sobre “Lo que aprendí creando un Club de Lectura Virtual con más de siete mil lectores

  1. Saludo fraternal desde México a la fundadora y a quienes participan en este colectivo de escritores en favor de la lectura y la paz. Hoy me enteré mientras leía notas en el diario LA ESTRELLA DE PANAMA que nuestra compatriota caleña, vallecaucana y colombiana Pilar Quintana, ganó el Premio Alfaguara. Visité algunos sitios a propósito de la noticia y me encontré con este. Las y los felicito. Sigan adelante. Todo aporte a la cultura de la paz con justicia social será bienvenido en Nuestra América, la Patria Grande. Que Dios, el Creador, los bendiga y proteja siempre. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, Colombiano-Mexicano, Lector de VOZ, La Verdad del Pueblo (Colombia) y La Jornada (diario de México)

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