“Quería entender las razones de los conflictos en mi barrio”: Juan Camilo Castañeda

Durante la investigación final de su pregrado, el periodista antioqueño Juan Camilo Castañeda decidió estudiar en profundidad la historia reciente del barrio Manrique Santa Inés en el nororiente de Medellín, las razones por las que ha persistido la violencia y la manera en la que ésta ha afectado la cotidianidad de sus habitantes. Conversamos con él sobre su libro Nuestro otro infierno: violencia y guerra en Manrique (EAFIT, 2016), una serie de crónicas que rescata las voces y memorias de los habitantes. También puedes leer “Narrar el por qué de la violencia del barrio”, una reseña del libro.

–Juan Camilo, ¿por qué decidiste escribir este libro?

–Desde que inicié la carrera de periodismo, por la cercanía que tuve a Santa Inés y al contexto de violencia, me interesé por entender las razones de los conflictos violentos que se vivían en mi barrio. La idea surgió cuando era estudiante de periodismo de la Universidad de Antioquia y me enfrenté a la tarea de realizar la tesis. Al investigar quería encontrar respuestas en lo que habían dicho los académicos, pero al tiempo –y más importante– en los testimonios y relatos de mis vecinos que finalmente fueron quienes sufrieron esas confrontaciones.

–¿Cómo te decidiste por las cuatro historias que reuniste en este libro?

–Inicialmente hubo un acercamiento fuerte a lecturas académicas, para comprender qué es un conflicto, por qué pueden llegar a expresiones violentas, qué explicaciones hay a las violencias en Medellín (que son estructurales y coyunturales).

Empecé a encontrar que unas historias puntuales de Santa Inés podían responder a esas indagaciones en la literatura académica. Entonces, desde un principio tuve claridad de cuáles historias contar y qué objetivos tenían.

–¿Podrías describir de qué hablan estas crónicas?

–Primero hay que decir que lo transversal a todos los temas de este libro es mirar cómo la cotidianidad de las personas que me contaron sus historias fue afectada por la violencia. En la primera historia quería dar una ubicación temporal y espacial, escudriñar las razones históricas de por qué se da la violencia en un barrio popular como Manrique. En la segunda quería mostrar que los perpetradores de la violencia no son monstruos, ni descarriados de la sociedad, sino que suelen ser personas que en determinados contextos se ven empujados a tomar las armas. En la tercera historia quería refutar la idea de que la ciudad había cambiado socialmente, pues la oficialidad insistía mucho en la transformación de Medellín, cuando realmente –aunque no en la misma dimensión de las décadas del ochenta o el noventa– la ciudad seguía viviendo conflictos muy complejos. Y en la cuarta quería mostrar cómo en situaciones turbulentas como la de Santa Inés, es posible que se cometan con facilidad injusticias desde el mismo Estado.

Foto manrique
Barrio Manrique de Medellín. Foto: © El libro de los barrios, Universo Centro.

–Estas crónicas muestran cómo el conflicto afectó las relaciones individuo-familia. Algo clave en la historia de los barrios de Medellín es que es vecinal, de hogar, de familia. ¿Ese era el enfoque inicial o apareció al momento de escribir?

–Al principio me tracé el objetivo de describir, a partir de relatos (crónicas) de habitantes del barrio Manrique Santa Inés, el conflicto violento que vivió el sector entre el 2009 y el 2011, eso con la intención de hacer un ejercicio de memoria. Desde ahí ya había un interés por entender cómo habían vivido esas familias esta guerra.

Sin embargo, cuando empecé el trabajo de campo noté que además de cumplir ese objetivo, podía tener como línea narrativa y transversal de la investigación las afectaciones que producían las confrontaciones a la vida cotidiana, a las personas y a las familias, porque en las primeras entrevistas un elemento que relució fue el cambio de rutinas: las estrategias de autocuidado, los impactos emocionales, etc.

–Además de escritor, tú eres el personaje central de una de las crónicas, entonces sentiste el peso de la guerra como habitante del barrio. ¿Cómo crees que pervive hoy el conflicto en Manrique, con relación a los años que describes en el libro?

–Una constante que percibo en las conflictividades urbanas en Santa Inés –y en general en Medellín– es que cambian con regularidad. No quiere decir eso que sean completamente distintas, pero sí hay cambios sustanciales. Creo que los grupos armados ilegales (estructuras como La Oficina, Los Urabeños, etc.) tuvieron aprendizajes con la guerra como, por ejemplo, que ante ciertos comportamientos de su grupo están más expuestos a las acciones del Estado, sobre todo por los homicidios; también, una confrontación como esa tiene un costo económico muy alto.

Esas dos situaciones creo que les dejó como enseñanza que lo mejor para su negocio ilegal o para su economía delictiva es evitar a toda costa la confrontación, dividirse los territorios, los negocios, etc. Aunque no hay confrontación, es obvio que los grupos armados siguen presentes allí y con acciones muy parecidas: la venta de drogas (creo que es lo más problemático porque siento que hay un aumento gigantesco del consumo por parte de los jóvenes), el cobro de extorsiones, siguen resolviendo problemas entre vecinos como si fueran jueces…

Por otro lado, creo que esa comunidad, en medio del orden legal (Estado) e ilegal (los combos), a ocho años del fin de esa confrontación, ya ha tenido la capacidad de recuperarse, en algunos casos de reconciliarse, aunque siguen heridas abiertas, como el caso de Jhonatan –uno de los personajes– que sigue pagando una condena.

–Siempre me ha parecido complejo revisar el conflicto de Medellín en blanco y en negro, categorías que hablan de los buenos y los malos. En tu libro hay un llamado a leer este conflicto sin esos miramientos, más con una actitud de análisis de la historia por medio del periodismo. ¿Crees que es así?

–Sí, definitivamente. Digamos que yo desde muy joven empecé a cuestionar eso de los buenos y los malos, pero de forma muy básica. Mis amigos no eran malas personas, crecimos en el mismo ambiente, con algunas variaciones familiares; todos teníamos en común que contábamos con una oferta muy limitada para acceder, por ejemplo, a la educación pública.

Igualmente las ofertas laborales en la ciudad no han sido las mejores para las personas de barrios de estratos bajos. También, de alguna manera, crecimos muy encerrados allá; carecíamos de manifestaciones exteriores que nos sacaran de la cabeza referentes culturales como que la plata lo es todo y, además, teníamos a la mano la seducción del mundo ilegal, que muchas veces uno no cuestiona porque en realidad es una salida económica sencilla.

Algunos, como yo, tuvimos la oportunidad de estudiar y abstraernos un poco de ese contexto, incluso ser críticos con el mismo, pero la mayoría que se graduó del colegio escogió la opción ilegal porque les pareció la más atractiva.

Sin embargo, yo nunca los vi a ellos como los tipos malos, monstruosos. Es como si yo hubiera comprendido sus situaciones. Claro que está el asunto de la decisión personal, pero creo que pesa mucho el ambiente barrial en la determinación de coger un arma.

Entonces, en el libro intenté mostrar esa zona gris en la que se ubica aquel al que llaman “victimario” y evidenciar un poco que esa persona es víctima, al tiempo, de unas violencias estructurales.

–Durante el proceso de investigación o escritura, ¿leíste algo que te diera fuerza para seguir adelante con este proyecto?

–En uno de los viajes a La Dorada para entrevistar a Jhonatan, el personaje de la última crónica, llevaba el libro Los cínicos no sirven para este oficio del periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Una cita me motivó a continuar:

«El verdadero periodismo es intencional: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible».

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  • Lee aquí un fragmento del libro Nuestro otro infierno: violencia y guerra en Manrique, de Juan Camilo Castañeda.
  • Este libro fue publicada por Editorial EAFIT (2016). En 2015 recibió el estímulo Beca a la Creación de Libro de Periodismo Narrativo de la Alcaldía de Medellín.
  • Imágenes: Portada: Cortesía del autor. Foto interior: El libro de los barrios, Univeso Centro.

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Escrito por

Comunicador social-periodista de la Universidad de Antioquia, y estudiante de Historia en la misma institución. Profesional de la Corporación Picacho con Futuro, organización de la Comuna Seis de Medellín.

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