«Paso a paso»: una novela juvenil sobre el secuestro


¿Cómo reacciona una niña ante el secuestro de su padre? ¿Por qué novelar un crimen como este y, sobre todo, por qué escribir sobre este tema pensando en lectores jóvenes colombianos? Esta reseña presenta Paso a paso. Vuelve, papá, un libro próximo a cumplir 20 años de publicado, pero vigente en la reflexión sobre la historia reciente y la memoria del conflicto armado. Recomendado 👌🏽.


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Por Koleia Bungard [Medellín]

«Libros como este no deberían existir en Colombia», pensé mientras leía la novela de Irene Vasco Paso a paso. Vuelve, papá. Y no es que sea una obra mal escrita o desafortunada. Por el contrario: es una novela corta que retrata con tal precisión los sentimientos de una niña en torno al secuestro de su padre que, al entrar en la historia, el lector siente una sacudida, una especie de repulsión: «¿Por qué estoy leyendo esto?» –me pregunté–. «¿Por qué tienen que escribirse obras así en nuestro país? Es un libro sobre niños y para niños y jóvenes, ¿pero acaso podría leérselo a mis hijos? ¡Qué tragedia la nuestra!».

Paso a paso. Vuelve, papá es el relato cronológico y en primera persona de un caso de secuestro basado en la realidad. Fue publicado en 1995, pero los hechos en los que se basó su autora, Irene Vasco, sucedieron en 1988, es decir, 35 años atrás. Así comienza:

Mi mamá dice que si Catalina hubiera estado ese día, seguro que la habrían matado. Yo no creo que sea para tanto. Catalina llora por todo, pero a la hora de la verdad es la más valiente de todos nosotros. De pronto, si Catalina hubiera estado ese día, los secuestradores no habrían podido llevarse a mi papá.


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A partir de allí, los lectores acompañamos a la familia de la narradora desde el momento del secuestro hasta los puntos finales y suspensivos de una espera que nos angustia. Convivimos con todos los personajes: la esposa del secuestrado, cada uno de sus cuatro hijos, su madre y, en general, nos sumergimos en el entorno social afectado por el hecho. Nos dejamos acompañar por soldados. Vemos a los periodistas apostados en la puerta de la casa en busca de entrevistas. Leemos la noticia. Suspiramos con los sentimientos de la niña que escribe:

«Cada vez que me acuerdo del resto, vuelvo a sentir la misma rabia. Rabia contra esos hombres encapuchados que se llevaron a mi papá. Rabia contra mí misma por no ser grande y fuerte, por no conocer la diferencia entre fusil y escopeta, por no ser capaz de pelear y de disparar. Lo peor es que también he sentido rabia contra mi papá porque nunca nos dejó aprender a enfrentar la violencia y es lo primero que ha debido enseñarnos».

Muy lejos de ser fantasía

Es inevitable conectar esta novela con el contenido del reciente Informe de la Comisión de la Verdad, en particular con los volúmenes Cuando los pájaros no cantaban, Hasta la guerra tiene límites y Sufrir la guerra y rehacer la vida

Mientras que en estos tomos hay un riguroso trabajo de investigación sustentado en entrevistas, inmersiones en los territorios, estudios y análisis de datos, el libro de Irene Vasco demuestra que es muy delgada la línea que divide la realidad de la ficción en el contexto del conflicto armado. En su momento, la obra se basó en un caso entre menos de mil, el estimado de secuestros para el año 1995, según se aprecia en esta gráfica del tomo Hasta la guerra tiene límites:

Justo después de la publicación de la novela, el secuestro aumentó exponencialmente. Entonces, en medio de tantos casos y números, se pregunta uno por el impacto que este crimen tuvo no solo en las víctimas directas y en otros adultos, sino en los menores de edad.

¿Qué sentiría yo si a mis 12 años hubieran secuestrado a mi papá, a mi mamá, a alguna de mis hermanas? ¿Qué sentiría usted? Uno de los valores de esta novela es que humaniza a las familias que enfrentan la situación: ya no es un caso más, es la descripción de una afectación específica, y la familia tampoco responde emocionalmente de la misma manera. La novela nos muestra individuos, destrozos a nivel personal.

Sensibilidad y maestría literaria

Irene Vasco (1952) es una renombrada representante de la literatura infantil y juvenil colombiana. Con una profusa obra compuesta por más de 30 libros de humor, información y hasta magia, ha dedicado especial atención a la realidad de niños y jóvenes afectados directa e indirectamente por el conflicto armado. «Si soy colombiana, no soy inmune a estos temas», dice.

Ediciones de Paso a paso en Panamericana Editorial, 1995 y 2015.

Además de Paso a paso. Vuelve, papá, escribió Mambrú perdió la guerra (2012), sobre un niño de 13 años que vive inmerso en la guerra. En 2021 publicó El último vuelo del Hortensia (Panamericana Editorial), una novela sobre el desplazamiento de una joven de 15 años con su familia, quienes deben dejar su finca en Puerto Blanco, Nariño.

En esta entrevista de Juan David Torres (2013), Irene Vasco se refiere a la literatura infantil y juvenil que retrata situaciones del conflicto armado. Así responde a la pregunta: ¿La literatura infantil ha cambiado para mostrar el entorno que rodea a los niños?

Sí. [En Colombia] salimos de la literatura infantil que estaba relacionada con mitos y leyendas, que estuvo hasta los años sesenta, setenta. Primero la revista Chachito y etcétera, luego las leyendas y mitos. Y a principios de los ochenta, la literatura infantil se movió a temas urbanos, más fuertes, como en el resto del mundo. […]

La realidad colombiana era (y sigue siendo) la del conflicto armado. ¿Cómo narrarle estos casos a los niños? ¿Deberían limitarse estos temas a lectores adultos? Según comentó Irene Vasco en esa misma entrevista,

«… los niños están en la guerra. Los niños la viven. Puede que muchos no vivan las bombas y las minas en su cuerpo, pero todo el tiempo están viendo los noticieros, están oyendo del paro y no hay colegio porque los campesinos están peleando por sus derechos. Nada es ajeno a ellos. Y ellos quieren saber. Y la literatura es una muy buena manera de entablar diálogos, de iniciar conversaciones más simbólicas sobre la vida y la muerte, la violencia y la paz, la libertad y el secuestro.

La incomodidad que genera la lectura de Paso a paso. Vuelve, papá, refleja el valor de este documento literario: ocuparse de historias de alto calibre humano, aquellas que, como le sucede a la narradora con sus propios sentimientos en torno al secuestro de su padre, a nosotros como lectores también nos hace doler: entramos a la lectura curiosos, inquietos, con la emoción de embarcarnos en un viaje literario. Pero pronto afloran las impresiones fuertes: nos enojamos, nos angustia, nos duele. La literatura ha logrado demoler nuestra barrera de indiferencia e insensibilidad.

Es entonces cuando uno quiere escribir una reseña, o comunicarse con la autora y expresar gratitud. Gracias por el impulso y por la apuesta de escribir una novela sobre el secuestro en Colombia. Incomoda –repito–, fastidia, lastima, pero justamente por eso es un testimonio vivo y valioso de la cruda realidad de nuestra nación.

Este volumen tiene un apartado dedicado al secuestro, sus motivaciones, modalidades (selectivos, aleatorios o masivos), descenlaces (liberación, fuga, rescate, muerte o desaparición), lugares, responsables, entre otros temas.

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Escrito por

Periodista, escritora y editora. Fundadora de Diario de Paz Colombia. Contacto: editores@diariodepaz.com

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