El México del 19 de septiembre. Qué pueden aprender Colombia y el mundo de la solidaridad del pueblo mexicano

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¿Qué hicieron las personas en la Ciudad de México al ver que partes de la ciudad se estaban desplomando tras el terremoto del 19 de septiembre? Quienes no resultaron afectados, ¿cómo respondieron al dolor y a las necesidades de los demás? ¿Qué puede aprender el mundo de esta experiencia solidaria en México?

Maria Cecilia Restrepo es colombiana, pero vive en la Ciudad de México desde hace más de tres años. El día del temblor estaba en su trabajo. Tenía que ver una película mexicana de 1947: Gángsters contra charros, del director gallego Juan Orol, conocido en su época como el rey del cine negro o el “surrealista involuntario”. Con los audífonos puestos, absorbida por la historia, Maria Cecilia tardó en asimilar que el temblor que comenzaba a moverlo todo a su alrededor no era producto de su imaginación ni una escena surrealista más de la película. Entonces dejó a los actores en medio de una balacera y salió corriendo en busca de la salida. Atravesó la puerta de la calle cuando los ventanales del edificio se quebraban en mil pedazos.

“Nunca antes había sentido tanto amor por esta tierra azteca y su gente como lo hice desde el mismo día del temblor”, dice Maria Cecilia. En este relato, escrito a pocas semanas del terremoto, cuenta por qué. Relata de qué manera los mexicanos de a pie y en las redes sociales se organizaron para brindarle apoyo a los más afectados. Un ejemplo de cómo la solidaridad y la coordinación de la sociedad civil son claves para afrontar crisis y tragedias nacionales.

El México del 19 de septiembre

Por Maria Cecilia Restrepo @lakandonga [Periodista invitada]
Fotos: Samuel Alamillo Nuño y Maria Cecilia Restrepo

El 19 de septiembre de 2017 las ondas sísmicas liberaron la energía de la tierra y la de miles de personas que salieron aterrorizadas a las calles de la Ciudad de México. Todas tenían una necesidad inmensa de ayudar en algo. Muchas de ellas llevaban aún pegado a la piel el recuerdo del terremoto del mismo día, pero de 1985, o sabían de él por historias relatadas por sus padres o abuelos.

Imágenes de solidaridad un martes en la tarde

WhatsApp Image 2017-11-08 at 7.19.12 AM-11 A partir de la 1:14 de la tarde, y aún varias horas después, muchas edificaciones colapsaron y se tragaron a quienes estaban adentro. Algunos pudieron salir con vida, pero otros no corrieron con la misma suerte. Según la Secretaría de Gobierno de la CDMX, han fallecido más de 228 personas.

Ese día, la ciudad parecía un enorme hormiguero alborotado. Con el polvo de los derrumbes aún flotando en el ambiente, las calles ya estaban llenas de personas dispuestas a dar sus fuerzas, sus víveres, su dinero o su consuelo a quienes lo requerían. La desolación en la que quedaron algunas zonas y sus habitantes me estremeció de dolor; la solidaridad espontánea que surgió de los mexicanos me conmovió hasta las lágrimas.

Resguardarse en la casa como espectadora no era una opción, a pesar de ser ese el llamado oficial. Ese día, como cuando estaba chiquita, hubiera querido tener muchas profesiones encima para poder ayudar eficazmente. Me habría gustado ser médica, ingeniera, sicóloga, arquitecta, rescatista, ecóloga, levantadora de pesas, y otras tantas. Pero como este no era el caso, mi opción fue la de juntar víveres y ropa para llevarlos a los centros de acopio instalados en distintos puntos de la ciudad por personas u organizaciones serias y sin vínculo alguno con el gobierno o partidos políticos.

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La ayuda llegaba por montones. Grandes camiones se llenaban con agua embotellada, alimentos enlatados, elementos de higiene, medicinas y material de curación. Muchas de estas cosas iban con mensajitos de aliento o de humor escritos con marcador. La gente donaba lo que consideraba que podía ser útil, no lo que le sobraba. Era común ver a personas muy humildes aportando, por ejemplo, una bolsita de arroz, que quizás en esos días dejaría de ser parte de su comida. Los camiones cargados salían rumbo a otras poblaciones afectadas por el temblor, donde la ayuda difícilmente llegaría como en la ciudad.

El paisaje cosmopolita de colonias (barrios) como la Condesa y la Roma cambió drásticamente. Estos lugares, con muchos edificios desplomados, personas afectadas, campamentos y centros de acopio, tenían un aire de zona de guerra a tan sólo unas cuantas horas del sismo. Pero la comida abundaba. Las tortas de jamón –como las de El Chavo del 8– te las ponían en las manos los voluntarios sin habérselas pedido. El agua en envases y sus tapas de colores formaban enormes mosaicos en las calles. Unos restaurantes preparaban sus platos y los regalaban. Algunas casas pegaron afuera de sus ventanas tomacorrientes para que las personas cuyas viviendas habían quedado sin electricidad pudieran cargar sus celulares.

WhatsApp Image 2017-11-08 at 7.19.13 AM-5Las calles se llenaron de personas, especialmente jóvenes, que, ataviadas con chalecos reflejantes, cascos y palas, iban por los edificios colapsados para ayudar a remover escombros. Cadenas humanas pasaban por sus manos los baldes con pedazos de lo que alguna vez fue un techo o un muro. Como en una coreografía ensayada, bastaba una señal de puño cerrado por parte de los rescatistas para responder con silencio y facilitar el encuentro de alguna muestra de vida tras las ruinas. Los aplausos y cantos estallaban cuando de ellas se lograba sacar viva a una persona o a un animalito.

WhatsApp Image 2017-11-08 at 7.19.12 AMLos grandes héroes de los rescates fueron los Topos. Agrupados en varias organizaciones civiles, desde el terremoto de 1985 estos grupos reúnen a voluntarios que aprenden a sumergirse entre los escombros con el cuidado de un cirujano para rescatar víctimas. Los perritos de la Marina, entre los que sobresalió Frida, también hicieron una impresionante labor en ese sentido.

Otra zona menos “glamurosa” de la ciudad, como Xochimilco, tardó un poco más en recibir ayuda. Pero tras un llamado por redes sociales, una multitud se volcó para echar la mano. Fue tanta la gente, que las autoridades tuvieron que devolver a muchos voluntarios sedientos de ayudar.

La solidaridad se toma las redes sociales

Las redes sociales también explotaron. Durante las primeras horas Twitter y Facebook fueron un caos en el que era fácil perderse. En la inmensidad de esta ciudad resultaba necesario saber a dónde acudir para ayudar y evitar la frustración de llegar donde no era necesario, ya fuera porque sobraban las manos o porque la noticia resultaba ser falsa.

A partir de ese tipo de situaciones, y ante la emergencia humanitaria que se estaba viviendo, surgieron algunas iniciativas digitales muy bien organizadas.

Un grupo de activistas, periodistas y programadores se reunieron en el Centro Cultural Horizontal para buscar formas de verificar la información que salía en redes sociales y medios de comunicación.

De ahí surgió la plataforma digital #verificado19S, que con su mapa de crisis hizo más eficiente la respuesta de la ciudadanía ante el sismo. De un minuto a otro la situación de cada lugar cambiaba, así que el equipo de #verificado19S iba actualizando en tiempo real, con fecha y hora exactas, las necesidades más urgentes de la ciudad y los estados. De esta manera, si no sabías cómo ayudar o tenías donativos, pero no la claridad de a dónde llevarlos, ellos coordinaban esfuerzos para que el apoyo llegara donde más se necesitara. Este equipo aún siguen trabajando en las labores de reconstrucción.

El hashtag #RevisaMiGrieta fue otra iniciativa que surgió a través de Twitter y que le permitió dormir –o no– tranquilamente a las personas cuyas viviendas habían sufrido daños por el sismo. Los afectados subían fotos de las grietas y, en tiempo real, un grupo de ingenieros y arquitectos profesionales ofrecían sus diagnósticos de manera voluntaria, señalando si los daños representaban un riesgo y si se requería con urgencia del análisis presencial de un experto.

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Con la iniciativa en Twitter @Hogar19mx las personas de la Ciudad de México que perdieron sus casas se pusieron en contacto con otras que ofrecían sus inmuebles en rentas solidarias. Así obtenían arriendos a precios más bajos, podían diferir el pago del depósito inicial, no se les solicitaba un aval con propiedad y sus contratos tenían plazos flexibles; algo que sacó de apuros a muchos de los afectados.

Brigada lavandería @BLavanderia también puso su granito de jabón tras el sismo.  Grupos de ciclistas organizados de la ciudad recogían la ropa sucia de quienes se alojaban en albergues, las llevaban a las casas de la red de personas voluntarias que lavaban la ropa de los damnificados y a través de los ciclistas la devolvían limpiecita a sus dueños.

Y las mascotas no quedaron apartadas de estas inmensas redes de solidaridad. @MascotasSismo publicaba fotos e información de perros y gatos encontrados y perdidos después del desastre, facilitando reubicarlos con sus humanos.

Respuesta social a pesar del nerviosismo colectivo

Mientras los grandes medios de comunicación se encargaron de cubrir las consecuencias del sismo como un show tipo reality, Twitter y Facebook sirvieron como pilares de comunicación para sostener a una sociedad civil que tuvo la capacidad de organizarse y actuar a pesar de la agitación y el nerviosismo colectivo, y que además encontró canales para presionar a las autoridades a que cumplieran con su labor.

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La solidaridad y la coordinación de la sociedad civil fueron las claves que ayudaron al país a afrontar la crisis. Las iniciativas organizadas que se difundían a través de las redes sociales jugaron un papel muy importante en las acciones que se daban cuerpo a cuerpo en las calles, ya que facilitaron su eficacia, rapidez y una mayor cobertura.

El tiempo luego hablará con más claridad sobre los resultados y aprendizajes obtenidos durante este recorrido y sobre la consistencia de esa fuerza telúrica que el 19 de septiembre también brotó de los corazones de los mexicanos y mexicanas, y de los que aún sin serlo, amamos a este país repleto de contrastes.

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Hace unas semanas en Diario de Paz Colombia publicamos las reflexiones del politólogo mexicano Manoel Pérez, quien estaba en Medellín, Colombia cuando sucedieron los terremotos en su país. Te invitamos a leer su historia y a unirte a las brigadas de apoyo que están todavía trabajando en México.

Violencias y vías de paz después del temblor. Claves para pensar a México tras los terremotos de 2017

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