Las razones por las que creamos un Club de Lectura Virtual

Este Club de Lectura es un proyecto colaborativo creado por un grupo de colombianos que comparten el interés por la historia, la literatura y la promoción de la lectura crítica como herramienta para la construcción de paz. Acompáñanos en este homenaje colectivo a algunas voces representativas de la literatura colombiana.

[Si no lo has hecho aún, aquí puedes inscribirte al Club de Lectura Virtual]

El primer Club de Lectura Virtual de Diario de Paz Colombia es un homenaje a la memoria literaria de nuestro país. Y si necesitáramos de un rostro, durante este 2020, el club llevará el del escritor Manuel Zapata Olivella (1920-2004), en conmemoración del centenario de su natalicio.

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A lo largo del año leeremos todo tipo de literatura. Los motivos de su selección son diversos, en medio de la dificultad para decidir en el enorme universo de nuestras letras. Elegimos obras que este año se enmarcan en alguna conmemoración, otras que tienen relación con el contexto histórico, social y político del mes en el que se encuentran, y las demás tienen el propósito de promover los relatos fundacionales de nuestra literatura, en una lucha contra el negacionismo histórico.

Este es el primer ejercicio de este tipo que promueve Diario de Paz Colombia. Es un intento riguroso por expandir la lectura en Colombia. Es un abrebocas del mundo infinito que puede surgir de nuevas formas de interacción literaria, un propósito que, creemos, ayudaría enormemente a conectar los corazones de un país fragmentado.

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¿Un club de literatura colombiana?

La literatura colombiana se ha construido entre la búsqueda de una identidad y la diversidad de estilos. Desde los relatos orales de nuestros pueblos indígenas antes de la colonización europea, pasando por la literatura de españoles en América, la literatura criolla de la Independencia y la formación de una idea nacional, hasta llegar al “boom literario” del siglo XX y las nuevas formas del siglo XXI. De esta manera, es posible construir un viaje literario “plural” en narrativas a lo largo de nuestra idea de país.

Sin embargo, hay temas transversales en la literatura colombiana que atienden fundamentalmente lo complejo de la naturaleza humana y, en particular, de la compleja naturaleza de ser colombiano. La existencia de conflictos irrumpe en las historias y se ubica en distintas dimensiones. Los conflictos van más lejos de lo extraordinario. Si bien suceden en medio de batallas, guerras y sangre, también palpitan en lo cotidiano, en los sentimientos y en los sueños de la gente.

Nuestro nobel de literatura, Gabriel García Márquez, escribió un ensayo en 1959 titulado “Sobre la novela de la violencia”. En él dijo que para nuestro país, los relatos de la violencia no están en los muertos de tripas afuera, sino en el ambiente de terror que provocaron esos crímenes, en los vivos que debieron sudar hielo en su escondite.

Con esa idea queremos abordar este plan de lectura anual: leeremos en una búsqueda insistente del otro, de nosotros.

Literatura para la reconciliación

La firma del Acuerdo de Paz con la ex guerrilla de las Farc ha motivado a hablar sobre “la literatura del posconflicto”. Muchos se adhieren a negar tal categoría bajo la misma premisa de negar el término “posconflicto”, pues no puede existir tal literatura ya que nuestro país aún está inmerso en múltiples confrontaciones armadas que dan razón a la existencia de conflictos armados.

Aun así, puede existir literatura para la reconciliación y, desde cierto punto de vista, toda nuestra literatura está escrita para ello.

En consecuencia, para reconciliarnos nos quedan la lectura, las historias, el diálogo, una noción pedagógica que requiere de libros, lectores y de una cultura de paz. En este sentido, creemos que leer literatura colombiana con el propósito de acercarnos al otro en el presente y en la historia, podría ayudarnos a aportar en la construcción de la paz. Podría ser la posibilidad de liberarnos de prejuicios, de educarnos en comunidad y reconstruir el tejido social.

Leer para reconciliarnos implica el cuestionamiento de nuestro papel como comunidad y el acercamiento a las víctimas y a los victimarios, al ver cómo protagonizan los relatos literarios y las implicaciones en el mundo de la “no ficción”, entendiendo que la literatura y la ficción no solo basan sus narraciones en el mundo “real”, sino que están en él, interactuando, alertando y modificando el orden.

Quizás, después del horror nos queda como recurso el arte para leer nuestras tinieblas. Nosotros queremos entendernos y escuchar al indio encadenado, al afrocolombiano esclavizado, al campesino en el fuego cruzado, a la mujer maltratada.

Los libros

La selección busca realizar un viaje por todo el país. Algunos relatos se ubican en lugares de “la Colombia profunda”, otros emergen del caos urbano de la segunda mitad del siglo XX. Y todos presentan conflictos, pasiones, indagan en el pensamiento humano, en la difícil comprensión de la existencia. En síntesis, esta selección literaria es un esfuerzo por abordar lecturas que nos relatan voces marginadas, quizás, olvidadas por la narración oficial del mundo.

El libro del año será Changó, el gran putas, un texto necesario. Su escritor, Manuel Zapata Olivella, nos propone una visión africana del mundo rescatada del rapto histórico de la trata trasatlántica que sufrió el pueblo afro. Busca ubicar en su preciso espacio espiritual y cultural a sus dioses, a su historia. Así, este libro será abordado durante todo el año, entendiendo su extensión y su complejidad.

En febrero, queremos iniciar por la selva y el pasado, por las andanzas de Arturo Cova, protagonista de La vorágine, una novela que retrata en sus páginas los límites de la justicia y la venganza, las fronteras de la idea del desarrollo y la barbarie. Qué construye un mundo dantesco y testimonial del sufrimiento indígena.

Trataremos de sumergirnos en el territorio del campesino colombiano, del hombre de la periferia, de su memoria, de la violencia en su historia. Textos como La casa grande de Álvaro Cepeda Samudio –que leeremos en marzo- tratan de abordar uno de los sucesos trascendentales de la memoria colombiana: La masacre de las bananeras. Lo haremos sin el protagonismo de las escenas sangrientas, pues será la relación del territorio, la tradición y la familia quienes guiarán el intento por comprender un instante que retumba en nuestro presente.

En abril, leeremos parte de la novela literaria de mitad de siglo que muchos críticos han llamado ‘la novela de la violencia’. Categoría que surge en el mundo literario a partir de la confrontación armada que existió entre el pueblo que era dividido con una etiqueta simulada: Liberales y Conservadores. Y a propósito, Alba Lucía Ángel escribió con un título musical, estaba la pájara pinta sentada en el verde limón. Con este texto observaremos dos estruendos históricos: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y la muerte del cura guerrillero Camilo Torres.

Alfredo Molano con A lomo de mula nos visitará para contarnos sobre la guerra de más de medio siglo entre el Estado colombiano y las Farc. En el texto, se habla del pasado y el presente, enfrentando los mitos que se han tejido para atacar a los bandos de la guerra, para hablar de lo que casi no se puede nombrar en tiempos del caos, la verdad.  A Molano lo leeremos en mayo.

Con Pilar Quintana leeremos su obra La perra en junio, una historia protagonizada por una mujer, que se ve enfrentada a su condición existencial, a la realidad inmediata de sentirse derrotada por las diferentes dimensiones de su vida, una historia de la violencia camuflada en la cotidianidad de la vida en los territorios marginados.

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Más adelante, en julio, junto al Maestro Gabriel García Márquez volveremos a este episodio, con un estilo diferente y una narración que se ubica en el universo de macondo. Gabo, en La hojarasca nos cuenta la historia de un muerto repudiado por todo un pueblo y sufrido por una familia que lleva el peso de su cuerpo mientras los persigue el rastro del dolor y el rencor que dejó la compañía bananera.

En Los ejércitos de Evelio Rosero, los arquetipos de nuestra guerra deambulan en la narración, la mujer que sufre, el hombre vacío, la naturaleza muerta, el pueblo desolado, las masas desterradas. A Evelio lo leeremos en octubre.

No podemos olvidar una época importante, un instante digno de justicia histórica. El narcotráfico y las miles de víctimas que se sumergieron en el horror del capricho de hombres violentos. Por ello,  La vida de Héctor Abad Gómez queremos leerla en agosto -el mes de su asesinato- dignamente en las letras de su hijo con el libro El olvido que seremos. Igualmente trataremos de comprender una época intensa con la prosa de Laura Restrepo y su obra Delirio que, con cuatro narradores –Aguilar, Midas, Agustina y Nicolás– desentrañan del caos una historia familiar y por ende un dignóstico social.

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Te esperamos en el Club, anímate a participar en este proyecto de lectura colectiva. Es nuestro interés leer a Colombia desde todos los ángulos y queremos que hagas parte de esta experiencia.

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Ilustraciones: Andrés Caicedo Hernández

¿Preguntas? Escríbenos o déjanos tus comentarios 🙂 Para compartir, por favor incluye los hashtags: #10LibrosEn2020 #ClubDeLectura #DiariodepazCol

Canales de participación

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6 comentarios sobre “Las razones por las que creamos un Club de Lectura Virtual

  1. Excelente iniciativa, ya me registré hace un par de días. Me parece que será una experiencia de lectura y comprensión de nuestro entorno inigualable

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  2. Interesante iniciativa. La mejor manera de conocer y consolidar la identidad un país es a través de la lectura de obras literarias mediante las cuales se transmite la idiosincrasia de una determinada sociedad.

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  3. Estoy muy interesada en participar en este club especial de lectura, es un espacio vital para compartir las lecturas realizadas. Esta experiencia va hacer maravillosa. gracias . !estaré ahí ¡ LuzH.

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  4. Es un buen artículo que explica las razones de la creación de este club y brinda una idea de cada uno de los libros del programa, dejando claro que es necesario leerlos para conocer nuestra historia, a veces marginada, pero también para reflexionar y crear una cultura de paz que tenga conciencia de lo sucedido, pero capaz de perdonar y no permitir que la historia se repita.

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  5. Saludo especial.

    Lo primero que quiero, es aplaudir y felicitar de manera especial a cada una de las personas que con gran interés y motivación han hecho realidad este importante club, lo digo porque las cosas pasa de soñar a ejecutarse con determinación y eso es lo que puedo evidenciar en estas mentes brillantes, pero a la vez de almas nobles.

    Así mismo, resalto tan excelente artículo. Ándres nos permite de manera sucinta conocer no solo las razones de por qué crearon el club, sino los aportes de la literatura colombiana y cómo el conocerla nos permitirá descubrir problemas sociales que vienen con la misma civilización Americana, con los inicios de la colonia, pero sobre todo, nos ayudan a conocer nuevas páginas de la historia del país para con ello empezar a tener una mirada que permita desde nuestros roles, aportar a la construcción de paz en los territorios.

    En definitiva, cada libro será una grata experiencia, un relato a la vida, pero un saber de nuestra historia.

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