Estudiar los testimonios de la guerra en Colombia desde la Universidad de Arizona. Una experiencia académica

Es difícil saber cuántos colombianos están estudiando pregrados, maestrías o doctorados en el exterior. ¿Dónde están, qué estudian y por qué? En Diario de Paz Colombia creemos que sus experiencias académicas son valiosas y, en muchos casos, representan aportes a la construcción de un país mejor. En este artículo, Koleia Bungard, periodista colombiana radicada en el sur de los Estados Unidos, comparte su experiencia académica e invita a otros colombianos en el exterior a compartir la suya. 

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Desde hace cinco años despierto cada mañana en Tucson, Arizona, adonde vine a dar después de un viaje de mochila por Centroamérica. Aunque soy colombiana y por momentos tengo ganas de salir corriendo de vuelta a mi país, por un tiempo más seguiré viviendo con mi familia muy cerca del centro de Tucson y de la frontera con México, a tres aviones y doce horas de distancia de mi querida Medellín.

En unas semanas comenzaré mi cuarto semestre en la maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Arizona, mi segunda experiencia académica después de estudiar periodismo en la Universidad de Antioquia. Si sigo estudiando con dedicación quizá salga viva de la prueba de fuego: escribir y sostener una tesis sobre la literatura testimonial en el contexto del conflicto armado en Colombia.

Mientras tanto, las preguntas que siguen surgiendo cada día me sobrepasan: ¿para qué recoger los testimonios de las víctimas del conflicto armado?, ¿qué lugar tienen sus relatos en la historia del país?, ¿qué escenarios de comunicación deberían ofrecerse para que quienes han sufrido la guerra puedan indagar en sus memorias, contar, escribir, elaborar sus duelos, aportar a la construcción de memoria histórica?, ¿quién debe recopilar esos testimonios, cómo y qué hacer con ellos?

Este es el segundo artículo que escribo sobre esta experiencia académica en los Estados Unidos. Para saber un poco más sobre mi proceso de investigación y mi trabajo de campo en Colombia, pueden leer el primer artículo: Cómo escribir mi tesis de maestría es una manera de aportar a la construcción de paz en Colombia. Tema: Víctimas que escriben sus testimonios.

Como imagino que somos bastantes los estudiantes colombianos regados por el mundo (investigando en muchos casos temas relacionados directamente con Colombia), decidí volver sobre el asunto y escribir este segundo artículo como una invitación a que otros colombianos que viven y estudian por fuera del país se animen a contarnos sus experiencias. Mi propósito con estos textos es ampliar la red de personas interesadas en aportar de alguna manera a la construcción de una Colombia mejor, desde donde sea que estemos y lo que sea que estudiemos.

Esta nota está estructurada en cinco preguntas. Me gustaría conocer las respuestas de otros profesionales colombianos en el mundo. Si tú eres uno, o si conoces a alguien, te invito a que compartas este post.

1. ¿Qué maestría estudio y cuál es mi tema de investigación?

Estudio el programa de maestría del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Arizona. El campus principal está ubicado en la ciudad de Tucson, a media hora de Nogales, la frontera con México. Aunque el programa hace un énfasis en los estudios fronterizos y biculturales México-Estados Unidos (en donde se  proyecta la construcción de un muro que divida las naciones), yo me concentro en estudiar a Colombia: la historia del conflicto armado y la importancia del testimonio de las víctimas en la construcción de memoria histórica en mi país.

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2. ¿Por qué estudio lo que estudio?

Por un lado, como periodista colombiana es difícil desligarme de la historia del conflicto armado y de la coyuntura actual conocida como el “posconflicto”. Me inquieta saber por qué ha habido guerras en mi país, cómo surgió la nación, cuáles son los problemas estructurales de nuestra sociedad. Aparte de eso, desde muy joven –cuando recuperé la visión después de dos transplantes de córnea– he sido una lectora inquieta, apasionada por el periodismo narrativo y la literatura de viajes. Leyendo, leyendo y leyendo me han atraido los géneros testimoniales como la autobiografía, los diarios, las epístolas, las memorias. Yo misma escribo mi diario desde los diecisiete años.

Entonces, conciliando esas dos inquietudes, me interesa conocer las historias de vida de las víctimas y sobrevivientes del conflicto armado, en particular los testimonios escritos por ellos mismos. Es claro que las víctimas en general son personas vulnerables, que no “pueden” escribir por sí mismas un testimonio. Sin embargo, los testimonios escritos por terceros (periodistas, abogados, escritores) alteran la visión del testigo. Me parece admirable, valiente y necesario oír esas historias, reconocer esas voces y difundirlas como parte de la memoria de una guerra terrorífica que no debería seguirse haciendo en Colombia.

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En parte, por eso surgió Diario de Paz Colombia, por el interés de crear espacios para oír y leer una Colombia narrada por personas que no tienen experiencia en la literatura o el periodismo, pero cuyas historias y visión del país son tan válidas y necesarias como las de los comunicadores experimentados. En mi opinión, todos tenemos la oportunidad de escribir a Colombia. La versión oficial de la historia del país debe nutrirse de las versiones individuales de todos los habitantes.

3. ¿Qué destaco de mi experiencia académica en Arizona?

Aunque todavía no asimilo del todo que estoy estudiando una maestría en Estados Unidos, a pesar de retos como el idioma y el costo económico, muchas cosas positivas han sucedido desde que me matriculé en agosto de 2016. Resalto sobre todo tres:

  1. La oportunidad de tomar distancia de Colombia para estudiar a Colombia. Aunque suelo decir que lo que menos me gusta de Arizona es lo lejos que está de Colombia, estudiar a esta distancia me permite observar la realidad colombiana desde afuera, contener la emoción antes de caer en el juego emocional de los debates mediáticos y concentrarme en estudiar a mi país sin vivir de lleno en él.
  2. Hay un universo de recursos por explorar en otros idiomas. Estudiar en inglés es un reto cada día. Los primeros documentos (eternos) que tenía que leer para las clases me hacían bostezar, temblar de angustia y hasta dormir. He logrado salir a flote gracias al apoyo del grupo de escritura académica Women of Color, en donde he ido aprendiendo a componer y corregir mis ensayos en inglés y traducir lo que adelanto en español. Con los meses y la práctica he podido explorar y disfrutar de múltiples recursos en inglés y portugués, lenguas requeridas para estudiar esta maestría. Pensar y escribir en otras lenguas es un regalo que abro y disfruto cada día y que recomiendo a todos los que estudian cualquier disciplina.
  3. Profesores extranjeros amplían la visión de mi tema de investigación. Además de contar con el apoyo permanente de la directora del Centro de Estudios Latinoamericanos, la antropóloga colombiana Marcela Vásquez-León, ha sido transformadora la experiencia de aprendizaje con profesores como el antropólgo brasileño Tom-Zé Bacelar da Silva, con quien he aprendido métodos de investigación cualitativa y fundamentos de memoria social, y la doctora estadounidense Elizabeth Oglesby, quien hizo parte de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) en Guatemala, comisión que recogió miles de testimonios de sobrevivientes y estudió el genocidio que costó la vida a más de 1.700 mayas entre 1982 y 1983. 

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4. ¿Para qué sirve lo que estoy estudiando?

Algo que me inquieta mucho de nuestra sociedad es el hecho de que ante un prolongado conflicto que afecta a millones de personas en todo el territorio nacional, otros tantos millones respondan al sufimiento ajeno con indiferencia. Entonces me pregunto: ¿cómo promover sentimientos de empatía entre los colombianos?, ¿cómo reconocer y sentir como nuestro el sufrimiento del otro?, ¿cómo darle a las víctimas de la guerra un espacio central en el escenario del posconflicto?

Dice el antropólogo y sociólogo francés Didier Fassin que “La empatía, nuestra capacidad para ponernos en el lugar del otro, es una actitud mental que es principalmente emocional. La opinión pública se moviliza a través de la empatía, con base en la información recibida por los medios de comunicación”. Aunque este académico argumenta que la empatía es efímera, creo que desde los medios de comunicación debemos seguir apostándole a promover la empatía entre los colombianos. Oír y darle importancia a la voz de quienes han sufrido la guerra es una de las maneras que encuentro para sensibilizar a la sociedad sobre los horrores y errores que deberíamos parar de cometer.

¿Qué quiero o espero hacer cuando termine mi maestría?

Aunque ya solo me faltan 12 unidades de 36, ¡no quiero terminar mi maestría! Con los días mi tema de investigación se agranda; también mis preguntas, mis inquietudes, mis lecturas pendientes. Pero el tema financiero, que en general determina las posibilidades de estudio en el exterior, me pone sobre la mesa la urgencia de ir organizando mis ideas y empezar a escribir las cien páginas de mi tesis: “Sufro, luego escribo. Víctimas del conflicto armado colombiano escriben sus testimonios”.

Cuando me gradúe espero compartir con otras personas, tanto dentro como fuera del país, mi pasión por la historia de Colombia, mis inquietudes sobre la literatura testimonial en contextos de posguerra y mis escritos sobre la materia. Además, me interesa servir de puente y enlace entre Colombia y quienes quieran escribir sus experiencias en Diario de Paz, un medio de comunicación independiente abierto a todos los interesados en pensar al país de una manera constructiva.

Aunque quizá permanezca por un largo periodo con mi familia en Tucson, espero encontrar la manera de viajar por lo menos durante un mes al año a Colombia, para seguir explorando las regiones atormentadas por la guerra, escribiendo historias y aportando, ahora sí desde adentro, a la construcción de paz que el país tanto necesita.

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Tú también puedes compartir tu experiencia académica: Si estas estudiando un pregrado, una maestría o un doctorado en el exterior y quieres compartir tu experiencia académica a través de un texto como este, ¡escríbenos! Un escrito como este podría ayudarte a ampliar la red de personas conectadas con tu mismo tema de investigación y abrir canales para difundir tus hallazgos dentro y fuera del país.

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Escrito por

Periodista, escritora y editora colombiana. Co-fundadora de Diario de Paz Colombia. Estudiante de maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Arizona.

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