Tres libros (que puedes descargar gratis) escritos por las víctimas del conflicto armado en Medellín

¿Cómo narrar las historias de quienes han sufrido la guerra? ¿Para qué hacerlo? “De su puño y letra” fue el nombre de una serie de talleres de escritura testimonial en el que tres grupos de personas que fueron víctimas del conflicto armado, escribieron y publicaron sus propios relatos. Esta es una invitación a conocer y a oír estas voces que cuentan, en primera persona, las memorias de la violencia que ha partido la vida de millones de colombianos en dos.

Con el propósito de darle la voz a quienes han sufrido los efectos del conflicto armado en Antioquia y permitirles escribir por sí mismos sus memorias, entre 2006 y 2010 la periodista Patricia Nieto creó “De su puño y letra”, una iniciativa de construcción de memoria histórica que contó con el apoyo del recién creado Programa de Atención a las Víctimas de la Alcaldía de Medellín, y de la Universidad de Antioquia.

Este proyecto de escritura testimonial permitió que más de un centendar de personas que han sido víctimas de diversos crímenes contaran con una guía y un apoyo editorial personalizado para contarle al país sus tragedias, para honrar la memoria de sus seres queridos e incluir sus relatos en la memoria histórica nacional.

Participantes de los talleres De su puño y letra. Medellín 2006-2010
En este proyecto participaron personas de diversas edades y contextos socioeconómicos, desde campesinos y amas de casa, hasta contadores, médicos y maestros. Fotos: Archivo “De su puño y letra”.

Como describió Patricia Nieto en su tesis doctoral (Relatos autobiográficos del conflicto armado en Colombia: el caso reciente de la ciudad de Medellín), las estrategias didácticas que llevaron a la escritura de estos textos pusieron en diálogo las percepciones, narraciones y expectativas de las víctimas convocadas como autores de estos libros.

Al principio de los talleres, a los participantes no se les pedía que escribieran en papel, sino en la memoria. El objetivo era recordar, recrear y reconstruir sus historias, cinco, diez o cuantas veces fuera necesario, utilizando no solo palabras, sino colores, fotografías, papeles, canciones, juegos, de manera que las memorias se volvieran naturales para ellos y sintieran que podían llegar al punto de escribirlas libremente.

Durante el proceso de escritura, los autores contaron con la guía de estudiantes de últimos semestres del pregrado en periodismo de la Universidad de Antioquia que, en vez de entrevistarlos y escribir por ellos, los acompañaron en la construcción de sus memorias y les brindaron herramientas narrativas y editoriales para mejorar sus textos. Como resultado de esta experiencia de escritura individual y colectiva, los lectores podemos consultar los siguientes libros que compilan los testimonios producidos en tres talleres diferentes.

Estas historias no pierden vigencia y revelan la crudeza de un conflicto armado que ha dejado dolorosas secuelas en miles de personas y que, por tanto, hay que mantener presentes con la esperanza de que, al recordarlas, hagamos consciencia y no permitamos que vuelvan a ocurrir.

A continuación presentamos estos tres libros con los vínculos en donde pueden encontrarse en línea. [Lee también: Tres libros (que puedes descargar gratis) para estudiar el conflicto armado colombiano]

Jamás olvidaré tu nombre

jamasolvidaretunombre

En 2006, cuando era estudiante de periodismo en la Universidad de Antioquia, la periodista Katalina Vásquez Guzmán participó como asistente de edición en esta serie de talleres. Al final de sus estudios, escribió El dolor en la palabra, un trabajo de investigación y sistematización en el que presenta lo que significó esta experiencia tanto para ella como para los autores. En palabras de Katalina:

“Por las calles empinadas del Oriente de la ciudad, desde octubre de 2005, las periodistas [que apoyaron esta iniciativa] subieron y bajaron en búsqueda de hombres y mujeres, niños y adultos, que hubieran sufrido los flagelos del conflicto y quisieran escribir su historia. En la convocatoria (…) hablaban de la memoria histórica, de por qué se debe escribir para no olvidar, de cómo escribiendo se curan los dolores. Doña Amanda Uribe [una de las asistentes a los talleres] estuvo de acuerdo con ellas, aunque dijo que se sentía incapaz de escribir algo, pues, como muchas de las señoras, apenas si tomaba un lápiz para firmar o hacer la lista de las compras diarias en la tienda.

Después de casi cinco meses de convocatoria, 54 personas aceptaron ir a los talleres, en su mayoría, habitantes de los barrios Caicedo, Villa Lilyam, La Sierra, El Pacífico, Villatina y Santo Domingo Savio. De allí surgieron los veinte testimonios compilados en Jamás olvidaré tu nombre, uno de ellos, el texto que doña Amanda Uribe tituló “Tres sucesos amargos”, en el que cuenta cómo un grupo paramilitar entró a su casa en un pueblo minero de Antioquia para asesinar a su hijo; cómo su familia llegó desplazada a Medellín, y cómo fue desaparecido uno de sus hermanos. Así termina ella su testimonio:

“Todos estos sucesos y acontecimientos son duros para mí. En esta historia encontraron realidades humanas: la muerte, la tristeza, la soledad. Yo elevo una plegaria para que estas guerras terminen. Con estas historias yo les abro mi corazón y espero que comprendan mi dolor”.

Aquí puedes leer en línea todos los testimonios de Jamás olvidaré tu nombre.

Aquí puedes descargar el libro Jamás olvidaré tu nombre


El cielo no me abandona

Elcielonomeabandona

Publicado en el año 2007, este libro reúne testimonios de un grupo de personas que habitan en diferentes sectores de la ciudad y que, en el momento de las victimizaciones, se dedicaban a diferentes oficios y profesiones, como el comercio, la medicina, la filosofía, el trabajo social, la sociología, el sacerdocio o el periodismo.

En este libro, como describe Katalina Vásquez en su investigación, “aparecen las historias de personas desaparecidas por los bloques paramilitares urbanos, junto a la historia del primer desaparecido por el cual el Estado colombiano fue condenado (escrito por su madre, la señora Fabiola Lalinde). El triste episodio del secuestro y la muerte del gobernador del departamento de Antioquia, Guillermo Gaviria, y su asesor de paz, Gilberto Echeverri, está contado por los familiares de este último. Los ires y venires de los secuestros extorsivos de la guerrilla están narrados por sus mismos protagonistas ahora libres, y en otros casos por sus hijos. El asesinato del padre José Luis Arroyave, pacificador de la Comuna 13, aparece en la líneas del libro en palabras de su hermano. Y también, profesionales de ong’s y misiones humanitarias narran cómo han sobrevivido a las presiones, amenazas y tomas armadas de municipios, durante el desarrollo de sus labores”.

Al final del testimonio “Hay un ángel” –en el que narra la desaparición y posterior asesinato de su hijo el 25 de enero de 2002–, la señora Carmen Nelly Orozco escribió:

Elevo un clamor de madre para todos aquellos que, por una u otra razón, tienen conocimiento del lugar donde se encuentran las personas desaparecidas: contacten a sus madres o familiares y den razón sobre estas personas. Estamos llamados a bendecir nuestra nación y una forma de hacerlo es calmar, en parte, el suplicio de una familia por el secuestro o desaparición de un ser querido”.

Aquí puedes leer en línea los testimonios del libro El cielo no me abandona.

Aquí puedes descargar el libro: El cielo no me abandona.


Donde pisé aún crece la hierba

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Los quince testimonios que componen este libro tienen algo en común: narran la historia de personas –individuos, incluso familias enteras– que han sido afectadas por explosiones de minas antipersonales. Como se lee en su prólogo: “en este libro se recuerda el instante en que la mina explotó, oscureció el paisaje, quebró ramas, partió frutos, mató pichones e hirió, casi de muerte, a los campesinos que transitaban en el centro de ese paisaje”.

Producido en el año 2010, dentro de un proceso de acompañamiento psicosocial a las víctimas de este crimen en Antioquia, este libro comienza con el testimonio del arriero y campesino Carlos Alberto Correa Correa, titulado: “El secreto”:

“Estoy vivo gracias al secreto. Con la puerta toda herida me veía tirado en el piso, botando sangre a ríos, entonces, me apliqué el secreto de estancar la sangre. Sobreviví porque no me desangré, aunque la vida que llevo ahora es otra. Estas letras son para contar esta triste historia que cambió mi vida. Todo empezó cuando estaba en el campo amarrando en tres mulas unos estacones para alambrar. Cuando había cargado dos y arrimé para cargar la última, pisé la mina quiebrapatas que me cambió mi vida para siempre”.

En este libro está también el relato la mujer indígena Emberá katío, Carlina Borja Domicó, que supo por primera vez de las minas antipersonales alrededor del año 2000, cuando uno de los niños de la comunidad de Porroso en el municipio de Mutatá, murió después de haber pisado una mina. O el testimonio de cuatro hermanos menores de dieciocho años que una tarde, cuando llevaban a pastar una vaca en su finca en el municipio de La Unión, se tropezaron con otra mina. O el relato de don Orlando de Jesús Guarín Morales, un campesino que narra cómo perdió a uno de sus hijos después de una masacre en el municipio de Tarazá en 2005 y que, cuando fue a buscar su cuerpo en el campo, pisó la mina que le destrozó la pierna izquierda.

Sobre esta experiencia de escribir sus memorias, uno de los hermanos que escribió un testimonio colectivo sobre el impacto de haber sido afectados por una mina, mencionó: “Me parece bueno que quede escrito no solo el testimonio de nosotros sino el de tantas personas que han tenido accidente con minas; es bueno que haya algo que refleje lo malo que ha dejado tanta violencia en el país, para que la gente tome conciencia y no pasen estas historias nunca más”.

Aquí puedes leer en línea los testimonios del libro Donde pisé aún crece la hierba.

Aquí puedes descargar el libro: Donde pisé aún crece la hierba.

* * *

Entre las muchas enseñanzas que dejó la producción de estos testimonios –una experiencia pionera en el género en Colombia– vale la pena resaltar una de las conclusiones que escribió la profesora Patricia Nieto en su tesis doctoral. Para ella, que ha dedicado décadas al estudio de los relatos autobiográficos en el contexto del conflicto armado colombiano:

“Con el proceso de escritura, las víctimas descubren que son una herida abierta que interpela a la sociedad, y descubren que su propia fortaleza —pese a ser frágiles, vulnerables, inermes, sufrientes— está en la capacidad que tienen de amar y de cuidar incluso a las muertos ajenos. Cuando empiezan a hablar, las víctimas descubren que son narradoras fabulosas y desplazan la sensación de frustración por la vida perdida hacia la creación de un relato donde la memoria y la libertad de contar se fusionan; descubren que su relato es una victoria en medio de tantas derrotas”.

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Además de los tres libros producto de estos talleres, puedes leer tres investigaciones sobre esta iniciativa de escritura testimonial en Antioquia:

Fotos: Archivo “De su puño y letra”. Cortesía: Patricia Nieto.

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Escrito por

Periodista, escritora y editora colombiana. Fundadora de Diario de Paz Colombia. koleia.writer@gmail.com

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