“El Acuerdo de Paz colombiano está en un punto crucial de transformación”: Instituto Kroc

¿Cómo va el Acuerdo de Paz en Colombia? El Instituto Kroc, como Apoyo Técnico del componente internacional de verificación, es responsable de monitorear los avances en este proceso. Compartimos el cuarto informe comprensivo,  que analiza los avances punto por punto. El siguiente es el mensaje que este equipo comparte con los medios de comunicación del país.

La implementación del Acuerdo Final en Colombia está entrando en una nueva fase, con mayor enfoque territorial, en la que se debe construir sobre los logros anteriores y reforzar dinámicas de transformación positiva en las zonas más afectadas por la violencia. Así lo manifiesta el Instituto Kroc para Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame en su más reciente informe, un documento que, a través de un análisis cuantitativo y cualitativo de los 578 compromisos que se firmaron y a los que el Instituto hace seguimiento, brinda una perspectiva independiente y detallada sobre el estado actual de la implementación.

Haciendo énfasis en los enfoques transversales del Acuerdo Final (territorial, étnico y de género), este informe afirma que la implementación pasa por un momento crucial, puesto que transita de las disposiciones de corto plazo hacia las de mediano y largo plazo, y hacia las de mayor enfoque territorial.

Ya que la mayoría de las tareas relacionadas con la creación de instituciones y entidades nacionales implementadoras terminó, el desafío del cuarto año es asegurar que el contenido integral del Acuerdo se convierta en realidad para las regiones históricamente más afectadas por el conflicto armado, especialmente allí donde la presencia del Estado ha sido precaria y es lenta su capacidad de ejecutar programas; un gran reto necesario para la construcción de una paz estable y duradera.

Las prioridades hacia el futuro incluyen reducir las brechas socioeconómicas entre el campo y la ciudad, asegurar la reincorporación a largo plazo de los y las excombatientes, garantizar los derechos de las víctimas y avanzar en las medidas de los enfoques transversales. Al alcanzar una implementación integral y oportuna, Colombia podrá demostrar que no solamente es un ejemplo de negociación, sino también uno de implementación, transformación y construcción de paz.

Datos sobre la implementación

Si bien entre diciembre de 2018 y noviembre de 2019 el avance general de la implementación fue del 6%, el tercer año evidencia un cambio con respecto a la naturaleza de los compromisos que se deben implementar. En los primeros dos años, la implementación se enfocó en la dejación de armas y la creación de la arquitectura institucional para la paz. Los puntos en los que se avanzó de manera sustancial fueron los relacionados con el Fin del conflicto (punto 3) y con los Mecanismos de implementación, verificación y refrendación (punto 6).

En 2019, el enfoque que tomó preponderancia fue la implementación del Acuerdo en los territorios históricamente más afectados por el conflicto armado. Como parte del Acuerdo sobre las víctimas del conflicto (punto 5) se pusieron en marcha las entidades que componen el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR). Estas entidades han logrado fraguar la voluntad, autonomía e independencia para cumplir con sus respectivos mandatos, lo que les ha otorgado mayor legitimidad a las víctimas. En este periodo, avanzaron en su despliegue territorial y lideraron procesos amplios de participación, especialmente para las mujeres, la población LGBT y las comunidades étnicas. El apoyo de la comunidad internacional ha sido esencial para su funcionamiento.

En cuanto a la Reforma Rural Integral (punto 1) y a la Solución al problema de las drogas ilícitas (punto 4), los avances han sido significativamente menores. Por una parte, debe resaltarse el esfuerzo en temas como el catastro multipropósito y la creación de Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

De otro lado, en lo relacionado con la reincorporación socioeconómica de los y las excombatientes, si bien se mantuvo el Plan Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), existen retos para la sostenibilidad del proceso, principalmente garantizar la seguridad, que continúa siendo la mayor amenaza a la implementación. Según la Organización de las Naciones Unidas, 2019 fue el año más mortal para los excombatientes, con 77 asesinatos. En términos de tasa de homicidios es casi 23 veces más que la tasa de homicidios nacional.

Una perspectiva comparada

Este cuarto informe incluye una serie de innovaciones. Entre ellas, presenta algunos hallazgos del Instituto Kroc basados en la comparación de experiencias de implementación y de reconstrucción tras la firma de acuerdos en otros contextos internacionales y que tienen especial pertinencia para el proceso colombiano de implementación.

  1. El riesgo de aparición de grupos armados disidentes disminuye con una implementación robusta y aumenta cuando la implementación es débil. Los datos provenientes de la matriz de 34 acuerdos de paz que gestiona el Instituto Kroc indican que la mejor estrategia para debilitar a estos grupos es implementar el Acuerdo de manera integral.
  2. El Acuerdo Final colombiano es más comprensivo que cualquier otro acuerdo firmado desde 1989. Los acuerdos de paz que apuntan a reformas sobre asuntos puntuales se implementan a un ritmo más rápido que aquellos donde las reformas se enfocan en una amplia gama de áreas temáticas o provisiones. El Acuerdo colombiano tiene más provisiones que todos los demás firmados en los últimos años en el mundo y, en este caso, su implementación tardará más de una década. Como datos comparativos, el Instituto Kroc identificó que el documento colombiano (firmado en 2016) tiene casi el doble de extensión que el acuerdo de Guatemala (1996), el triple que el de Burundi (2000) y es un 25% más largo que el de Sudán (2018).
  3. Los programas de reformas sociales se demoran mucho más tiempo en implementarse que los de seguridad. El Acuerdo Final de Colombia contiene una proporción mucho mayor de reformas sociales (más del 88% del total de los compromisos) versus asuntos de seguridad, en comparación con otros Acuerdos Comprensivos de Paz (CPA).
  4. El apoyo público a los acuerdos de paz tiende a incrementar con el tiempo. En términos generales, la confianza en los acuerdos de paz comienza en su punto más bajo al principio y aumenta en el tiempo a medida que avanza la implementación y se construye la paz. Según la experiencia de otros procesos de paz, los altos niveles de pesimismo podrían disminuir si el ritmo de implementación del Acuerdo Final aumenta.
  5. Altos niveles de implementación de los CPA traen beneficios electorales: la evidencia de los estudios de caso internacionales sugiere, en combinación con datos cuantitativos, que los partidos políticos sufren costos electorales cuando son percibidos como no comprometidos con la implementación.

Oportunidades de mejora

Considerando que la implementación del Acuerdo Final en Colombia está en un momento de transición, el Instituto Kroc sugiere en su informe revisar su priorización para favorecer los compromisos necesarios en todos los puntos y dar un impulso significativo a la transformación territorial y a la participación efectiva de la sociedad civil, en especial de las comunidades locales.

Con respecto a los enfoques transversales étnico y de género, el informe recomienda, entre otras cosas, abrir, mantener y consolidar espacios adicionales con el Gobierno Nacional y las entidades responsables de la implementación que faciliten la participación de las mujeres, la población LGTB y los comunidades étnicos. Además, es importante priorizar los compromisos que incluyen acciones afirmativas de género relacionados con la Reforma Rural Integral y la sustitución de cultivos de uso ilícito.

El informe hace énfasis en mantener el foco en la implementación efectiva e integral del Acuerdo de Paz y en la necesidad de fortalecer las regiones. En tiempos del COVID-19, el Instituto Kroc hace un llamado a comprender cómo las reformas económicas y sociales que el Acuerdo prevé, con enfoque territorial y lentes transversales étnico y de género, se hacen más urgentes que nunca para hacer frente a las desigualdades que se ensanchan y para construir una sociedad más incluyente.

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Aquí puedes encontrar el Cuarto Informe completo del Instituto Kroc

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